Cuando nació mi bebé, tuve la fortuna de poder darle pecho y producía mucha leche, así que empezó una etapa en la que tenia q usar protectores de lactancia y cambiarlos constantemente... por lo general mi ropa se manchaba le leche sin importar lo que hiciera ya sea que fuera por que producía demasiada... o bien por que el bebé a veces me manchaba un poco con ella... luego empezamos con los alimentos sólidos, y mi ropa comenzó a salícarse con verduras, frutas... y leche...
La idea era que por más que intentara irme limpia, era imposible... y agreguen toda clase de manchas... con el tiempo aprendí a sortear algunas manchas y a vivir con otras... y cada que piensas que te puedes ir limpia algo pasa... pero aún con eso... a sido una hermosa experiencia....
La mañana de bajarme la blusa en público no se le ha quitado por lo que siempre tengo que estar a las vivas evitando quedarme con el brasiere al descubierto...
Intento arreglarme todos los días y vestirla también a ella muy linda pero ahora que gatea, se desplaza y camina pues es imposible que dure asi todo el día... o más bien que estemos así todo el día, pero ya no me frustra, si tengo que cambiarla 3 o 4 veces por alguna razón... o si tengo que cambiar mi blusa por que cometí la osadía de prentender ponerme una blusa blanca jaja... he aprendido que no es uno de los mejores colores pero me gusta mucho.
Uno aprende a relajarse... admito que no me gusta tampoco andar en ropa deportiva todo el día... ni cuando estuve embarazaba me gustaba, prefiero usar ropa linda, ponerme un poco de pintura... es decir me gusta verme linda... pero uno aprende a no estresarse si el labial se corre... o si la blusa se mancha de sopa... jaja... son gajes de esta hermosa experiencia... y aún hay quien me pregunta como es que tengo tanta ropa por lavar... y eso que aún es pequeña y sólo tengo una... jaja
En fin... esta es una labor diaria... de amor y de paciencia... y de muuucho aprendizaje...
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