Not Perfect

Not Perfect

Wednesday, June 22, 2016

La mamá de las revistas

Existirán mujeres que pueden decir que no soñaron con ser mamás o bien que no es, ni era una de sus prioridades desde pequeñas... o algunas podrán decir que siempre soñaron con su boda de ensueño y su vestidazo de diseñador... la gran fiesta... No es mi caso...

Yo siempre soñé con ser mamá. No tenía claro si me quería o me iba a casar algún día, pero siempre, desde niña, soñé con ser mamá... con tener un montón de niños. Fue un sueño largamente acariciado... así que, cuando al fin encontré a mi compañero de vida y nos casamos... comencé a imaginar como serían esos chiquillos... Y cuando finalmente quedé embarazada, como dicen en la película de que esperar cuando estas esperando... comencé a buscar mi brillo... mi resplandor... ya saben... mi panza perfecta... no me puedo quejar, tuve un embarazo muy tranquilo y sin muchos achaques... pero eso sólo era el principio, cuando por fin nació mi bebé, hace once meses... me di cuenta, mientras más avanzaban los meses que uno tiene una idea preconcebida de lo que es ser mamá... ya sabes... las muejeres que salen en las revistas vestidas impecables y maquilladas... que recuperan su figura a los pocos meses o semanas de dar a luz y se ven frescas como lechugas.

Y yo me pregunto, ¿qué ejército las ayuda para lucir así? Por que, al menos los primeros meses, parecía un zombie... dormía muy poco, y todo mundo dice duerme mientras duerme el bebé... y te dan ganas de matarlos a todos... especialmente a los que no han tenido hijos... si yo me duermo a esa hora, díganme a que hora pongo la lavadora con toda la ropa manchada de leche, pipi, popo y demás... en qué momento preparo comida y como... a qué hora me baño y me visto... por que también escuché a muchas personas decir, pero disfruta estar con tu bebé que no te importe si traes una pijama o lo que sea... y discúlpenme, habrá a quien no le importe, pero yo no soy de esas muejeres... cuando estaba embarazada me gustaba arreglarme y cuando nació el bebé con mayor razón... se siente una deforme, ya no hay excusa de que hay un bebé, por lo que quieres verte bien, al menos... Y entre una cosa y otra, una acaba agotada...y a veces el cansancio te pone de mal humor... y no quieres desquitarte ni con tu bebé ni con tu marido... que culpa tiene el pobre, tampoco es como que se esté sobando la panza en la oficina, o eso quiero pensar jajaja...

Pero algunas veces el cansancio te está venciendo, se quema la sopa y estás de mal humor y tienes ganas de decir, estoy cansada, no puedo con esto... ¡basta! tienes ganas de gritarlo... quiero 5 minutos para mi... 5 min para meterme tranquilamente a la regadera sin tener que estarme bañando como lince por que no sé si ya se desperto y está a punto de brincar de la cama... y en cuando vuelve mi espíritu de madre al cuerpo me siento como una malagradecida, por que tengo lo que siempre soñé... un bebé sano y perfecto, travieso y ocurrente... un marido que me apoya y mucho en todo, incluidas las desveladas desde el día uno. Que complicada variedad de sentimientos... o te enojas por que escupe la comida en tu blusa... si la que acabas de comprar y te pusiste por que te quisiste arreglar un poco... pero justo cuando volteas para decirle lo mal que se portó... te sonríe de oreja a oreja y te dice mamá... ¿cómo te enojas ante eso?

Y entonces cuando al fin termina de comer, toma la leche y se queda dormido, comienzas a recoger todo... y mientras lo haces reniegas del día tan cansado, de que tienes la ropa manchada de yo que sé... de que la casa es un batidero... y terminas por fin de limpiar... he de admitir que yo soy medio obsesiva con la limpieza, así que cuando hay espacios de tiempo me sale lo pulpo para recoger... y trabajo desde casa, así que hago un poco de esto un poco de aquello... y en algunos momentos estoy en junta y comienza a llorar... y me desespero... le digo tranquilo, y nada... y cuando por fin puedo hacer una pausa en lo que estoy diciendo, o logro hacer malabares entre el teléfono, el biberón, la computadora, me acerco y le doy el biberón. Termino exhausta día a día, a veces me quejo y me siento la peor por no poder quedarme a su lado jugando todo el día como quisiera... Pero es tan noble que se conforma con los momentos que puedo darle... con la comida que le prepara mamá y le da con amor... y me regala sus sonrisas y gracias a cada momento. 

Pero te queda una culpa de no poder ser la mamá sonriente de las revistas que juega como si nada, que tiene una casa como espejo... no sé si esa culpa es con él o conmigo, por no ser ese modelo que me hice en la cabeza; y eso que soy de las afortunadas que pueden estar en su casa con su bebé a mayor parte del tiempo, aunque también eso tiene una desventaja... cuando te vas a trabajar, si la casa se queda tirada, dices, ni modo, cuando regrese recojo eso... al trabajar de casa, estas entre recogiendo, trabajando, atendiendo al bebé... preparando comida... y mil cosas más... todo tiene su grado de dificultad.

Pero aun cuando no soy esa mujer de mi ideal, perfecta e impecable en todo momento, con la casa reluciente (aunque lo intento), sólo sé que amo ser mamá y no cambiaría uno sólo de mis días, aún cuando hay veces que estoy cansada y agotada, y estoy de mal humor, por que no he podido terminar nada de lo que quería hacer; mi bebé no tiene la culpa, mi marido tampoco, y debo aceptar que tampoco es mía... hago todo lo que puedo.

Hay días agotadores... horribles, en lo que nada sale como quieres, pero siempre hay algo reconfortante, algo hermoso en el día, desde una mirada... una sonrisita... un mamá... que lo borran todo... y te hacen, por más cansada que estés levantarte e ir a jugar a su lado. Y entonces llega mi marido y trae la cena... no sé como lo supo, o en que momento notó que había sido un día tan pesado... en ese momento me siento aún más hermosa que esa mamá de la revista... por que soy mil veces más afortunada... esta es mi vida.

Con el paso del tiempo he aprendido a organizarme y a darme mis mañas para poderme bañar más "tranquila" y poder hacer todo lo del día, pero también he aprendido a relajarme un poco más y a darme permiso de tardarme una semana en guardar el abrigo en el closet sin volverme loca.

Cada noche al arrullar a mi bebé me aseguro de decirle lo amada y deseada que siempre fue, lo hermosa y perfecta que es... y lo mucho que la amo, por que seguramente durante el día la dejé llorar un poco por que estaba terminando de hacer algo... y mientras la arrullo en mis brazos me siento la mujer más perfecta y poderosa del mundo.

Cada noche agradezco por tener un compañero que me aguanta aún los días que estoy a punto de morderlo cuando llega del trabajo por que fue un día pesado...

Sólo puedo dar las gracias por que mi vida es así de impredecible y caótica... pero hermosa... y agradecer que me aman así como soy loca, obsesiva y algunas veces neurótica... sólo me repito...

ánimo mamá, lo estás haciendo bien.

Tuesday, June 14, 2016

Recuerdas cuando lo supiste?

Recuerdas esa hermosa sensación de felicidad y terror que te inhundó cuando supiste que estabas embarazada; sin importar cuanto tiempo hayas planeado este embarazo o bien si es que lo estabas planeando... hay una combinación de sentimientos enorme cuando lo sabes, y no me refiero a una prueba... existe un momento en que simplemente lo sabes... aún cuando tengas cualquier duda, simplemente lo sabes... y no sabes si correr a comprar una prueba o esperar unos días más... esa emoción y esas cosquillas en la panza...

Una vez que la prueba sale positiva, no podemos evitarlo, es como si tu mente divagara y comienzas a pensar a verl@ crecer ante tus ojos... como será... que le gustará... y no puedes esperar para contarle a tu pareja... planeas como hacerlo... la verdad es que yo no podía esperar para decírselo... soy malísima para ocultarle cosas, me gusta darle sorpresas pero me cuesta mucho.

Pero una vez que lo asumes... seré mamá... vienen a tí una felicidad y una serie de temores que no sabías que existían... es impresionante como puedes combinar esos 2 sentimientos. Cómo las noticias te parecen más atemorizantes, y quisieras poder albergar a tu bebé en tu vientre por más tiempo para que este totalmente seguro... desgraciadamente no es posible y tienes que vencer tus miedos.

Pero te abraza una consciencia de que podrás hacerlo, sin importar el desafío, la naturaleza es sabia y encontrarás dentro de tí las respuestas necesarias.

Ánimo mamá, lo estás haciendo bien.