Not Perfect

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Friday, February 17, 2017

El chip de mamá



Cuando el bebé está sucio y le toca a papá cambiar el pañal, sobre todo cuando el niño ya es más grande y se mueve más suele suceder que te habla para pedirte ayuda, que le detengas las manos, o lo entretengas, por que admitámoslo, cambiarlo, mientras más crece, se vuelve como tener que domar leones; se mueven, sus manos no están quietas y si no sabes como entretenerlas, terminan más batidos que nada de todo lo imaginable.

Si el niño se despierta en la noche y hay que darle medicamento, aunque se levante, sueles escuchar un ayúdame hay que darle medicamento, y admitámoslo, cuando el niño está enfermo quiere a su mamá, y busca sentirte a ti, no es que el papá no lo cuide o lo sepa calmar, solo que el niño quiere y necesita sentirte a ti.

He visto la cara de muchos papás (hombres), cuando le niño les regresa leche, los vomita, llena de flemas o simplemente se manchan en el proceso de cambiarse, ni hablar de cuando hay que cambiar un pañal y están totalmente batidos y hay que limpiarlos, cambiar pañal, ropa y demás.

Y es que aunque a veces nadie lo reconoce, mamá hace milagros, nadie sabe como pero sola puede hacerlo todo, y creo que el primero en notar que no es tan fácil como tú lo haces parecer, es el papá.

No lo había pensado antes, pero al convertirte en mamá algo pasa en tu cerebro y en tu persona, creo que las mamás nos volvemos inmunes a muchas cosas y super poderosas para realizar muchas actividades al mismo tiempo. Te vuelves capaz de cambiarle el pañal sobre un lavabo o la tapa de una taza, con tal de que no se ensucie pues hay muchos lugares sin cambiador de bebés. A veces a una mano puedes cambiar todo, para usar la otra para detener sus manos o al bebé, no es fácil, pero eres capaz de hacerlo, tienes que... pues salvo pocos lugares, no hay muchos baños familiares donde pueda entrar papá contigo, ni cambiadores en los baños de hombres.

Como mamá te vuelves inmune a los aromas, sin importar que tan asquerosa seas, no puedes soportar que tu bebé este sucio, asi que lo limpias las veces que sea necesario, algunas veces acabas de terminar de ponerle ropa limpia, sobre todo si están enfermos y de pronto, boom... otra vez batido y hay que volver a empezar. Y es que cuando terminas y te sonríe, el enojo o desesperación desaparecen de inmediato.

Te das cuenta de que tan fuerte eres, eres capaz de haber medio dormido un par de horas, si bien te va, y levantarte, por que te toca darle de comer,  o por que el bebé ya se levantó y hay que seguir... o bien, por que tienes que ir a trabajar, mi mamá solía decir que la demás gente no tiene la culpa de lo que pasé, y así es... la gente de tu trabajo no tiene la culpa de si ya dormiste o no, o si tu bebé pasó mala noche.

Cuando está enfermo terminas batida de todo tipo de cosas, desde flemas, vómito, y demás y sin embargo, eres capaz de limpiar a tu bebé perfectamente y con toda delicadeza, sin mancharlo, antes de poder proceder a limpiarte y bañarte en caso necesario, y lo haces sin chistar, en automático, por un instinto mayor a ti.

Te vuelves capaz de dar medicamentos, administrar supositorios, limpiar heridas, todo con el máximo cuidado y rapidez. Sin importar lo mucho que lo padezcas eres tú quien sostiene al bebé en las revisiones del doctor o cuando le ponen las vacunas, y permaneces tranquila aun cuando quieres golpear a la enfermera.

Creo que a las mamás nos ponen un chip que nos hace saber como reaccionar, y a veces incluso saber como calmar al papá que se pone nervioso ante una situación. 

Nadie, nos enseña a ser mamás o papás, los niños no vienen con instructivo, pero dentro de ti, escuchas esa voz que te dice que hacer ante muchas situaciones. Eres la persona que más conoce a tus bebés y sabes exactamente que traer en la pañalera. Sabes distinguir una variedad de llantos, y usualmente sabes como calmarlos. Adquieres ese poder mágico de curarlo todo con un beso o una "sana, sana...", esos polvos mágicos que tenía tu mamá, y de pronto te das cuenta de que te has convertido en esa todóloga maravillosa, que tus hijos ven como la más hermosa y poderosa del mundo.

La mayoría de las veces no eres consciente de lo maravillosa que eres a sus ojos, y te recriminas, por que no estuviste antes de que cayera, o por que, no le pusiste el sueter para que no se resfriara. Pero a los ojos de tu bebé has llegado en su rescate, y el sólo hecho de hacerlo ha solucionado mucho.

A veces no nos reconocemos a nosotras mismas como este ser maravilloso, capaz de parecer un pulpo, si es necesario, capaz de cambiar a tu hijo en tiempo record en casos necesarios; poseedoras de ese don de dormir un par de pestañeadas y poder seguir adelante con el día siguiente, por que la casa no se limpia sola, o el trabajo no se hace sólo y no te pagan si no lo terminas... o ambas.Y te preguntas como es que antes podías decir que estabas cansada... jaja...

Ánimo mamá, lo estás haciendo bien.