Que difícil es cuando nuestro peque se enferma, sin importar si es sólo un resfrío, tos, gripe, diarrea... es una impotencia muy grande el no saber que hacer... que darle...
Y para las madres que trabajan en una empresa, esto se vuelve una complicación mayor, ya que en las guarderías no los aceptan con temperatura... o algún síntoma... y eso implica pedir un permiso para laborar en casa (si es una opción), de otra manera pedir un permiso laboral. En el mejor de los casos el niño pasa una mala noche pero por la mañana puede acudir a su guardería/maternal/kinder... y la madre va como una especia de zombie... que tiene que laborar y rendir al 100% con sólo un par de horas de sueño en su haber.... complicado...
Pero todo ese desvelo, cansancio se nos quita en el momento que vemos que despierta con una sonrisa, que los ojitos ya no se ven enfermos... Si, todo se nos quita...
Es impresionante como el cuerpo es tan sabio, como en el momento de enfermedad podemos estar despiertas y alertas, a cada segundo. Y el cansancio no es nada que un café tamaño gigante y una sonrisa de nuestro bebé no quiten... o al menos lo hagan más llevadero hasta la hora de llegar a nuestra cama nuevamente.

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